Arrullos y caricias

Entre sueños y caricias
son tus ojos mis delicias.

Todo el cielo en tu mirada
ve mi alma embelezada,
silenciosa…extasiada,
mi vida de nuevo incias

Entre sueños y caricias
son tus ojos mis delicias.

En tus manos la ternura
es esencia… vida pura
quitándome la armadura
buenos presagios auspicias.

Entre sueños y caricias
son tus ojos mis delicias.

Tu sonrisa angelical
no tiene belleza tal,
deja lejos todo mal,
nuevos cantos me propicias

Entre sueños y caricias
son tus ojos mis delicias.

Con arrullos y con besos
quedo en rodillas ante esos
enormes ojos traviesos,
ahuyentando mis malicias

Entre sueños y caricias
son tus ojos mis delicias.


Desaparecida...

Esta noche:
otra noche
que quisiera ser invisible,
tranparente,
materia sin forma
ni espacio,
no ser ni sombra
ni paso errado,
para que el invariable
e irreductible pensamiento
no me lleve hasta tu recuerdo.
No volver a tu boca
ni andar más por tus ojos.
Ser franco silencio,
nada absoluta...
Sin escombros de ese pasado
que vuelve imponente,
como si el tiempo de tus manos
marcara mi sonrisa,
como si los ecos de los llantos
lavaran de pronto
aquellas otras caricias
y me dejaran desnuda el alma
de nuevo en tus abrazos.
Esta noche:
otra noche...
Padecer la ausencia de tus besos,
en vela esperar el amenecer,
sin moverme ,
queriendo escapar de los temores.
Es tanto aún
lo que nos falta
y tanto aún
lo que no me dan
tus manos en vuelo
esta noche tan callada,
mientras espero
el llamado de la muerte
que traes con tu sonrisa.
Un golpe en el pecho
y un beso sin boca
que calla las mentiras,
que olvida los naufragios,
que me arrancan de la vida
con los silencios cómplices,
y los años en deuda...
y los daños a cuestas...
y las promesas incumplidas...
y mis idas... y mis vueltas...
y de nuevo mis tristezas...
Esta noche...
otra noche..
una noche...
invisible,
transparente,
desaparecida...



Pulso intermitente



Se me agolpan los silencios
y me pierdo en este abismo de miradas
que por instantes me roba el aliento.

Ando en tropiezos esta soledad
que es tan propia de mis manos,
o esta rabia que se me contagia con tu ausencia.

Cada parte de mis suspiros acabados
rodando cuesta abajo esta ruta de evacuación.

Los espejos me sangran por segundos,
me repiten las lágrimas que queman el rostro.

Todo mal herido, sin opción al retorno...

Mis pasos que se caen sobre tu recuerdo
dejándome atrás las ansias moribundas.

Un destello.

Otra madrugada añejándose en el vaso,
la mañana que se enfada y me vuelve la mirada,
me esquiva, asesinando las caricias
que duermen entre mis dedos.

El último soplido a la esperanza,
y yo... desvaneciéndome en esta nada.