En todos lados...



Te extraño en mis esquinas
en el silencio de mis manos
en los pasos de ida
en las sombras del rocío.
Te extraño en frases cortas
en el llanto permanente
en las figuras de la tarde
en el cansancio de mis labios.
Te extraño en mi pecho
en el tacto bajo la piel
en las velas por los rincones
en los vasos semi vacíos.
Te extraño en mi voz
en el color de mi cabello
en las ganas de abrazarte
en los años que se han ido.
Te extraño en mis adentros
en el fondo de mi mirada
en el eco de tu risa
en la luz de la ventana.
Te extraño en mi furia
en el torbellino que arrasa
en la caída de espaldas
en el tiritar de las almohadas.
Te extraño en esta nada
en el borde del abismo
en la brasas desgastadas
en las palabras mordidas.
Te extraño a mi costado
en el hueco de la aguja
en el aire de la hoguera
en el éxtasis consumado.
Te extraño en la zozobra
en el ímpetu del alba
en el secreto de los velos
en los pliegues de las cortinas.
Te extraño en mi desvelo
en la salida de emergencia
en la puerta equivocada
en el ácido de las paredes.
Te extraño en mi psicosis
en el ardor de mis pestañas
en los tonos de las nubes
en las alas maltratadas.
Te extraño en el revés de mis uñas
en los párpados caídos
en el fondo de mi ombligo
en el café de la mañana
y te extraño en todos lados.


4 comentarios:

Vivian dijo...

¡Precioso! ¡Simplemente precioso!. Especialmente el final. ¿Cómo puede alguien cerrar unos versos con un final tan bello? Es propio de un alma serena, meditativa, profunda, poética, sobriamente inspirada.
¡Felicitaciones!
Un beso.

Mile dijo...

jajajajajajaja

Viv... es un final de impacto.. con ese "punch" que me caracteriza...
y qué querías.. tú tenías la neurona, eso fue lo más que pude...
buaaaaaa

Jan Puerta dijo...

Extrañar... empezar a sentir el alma cuando nos habla.
Un abrazo

Mile dijo...

Extrañar... comenzar a morir por partes y sin remedio..
Jan, gracias por tu paso, bienvenido a mi Mercado Ambulante