Lágrimas celestes trans-versales


La técnica antigua de besos y manos
se nos cae en desuso a fuerza de silencio.


Te miro en el rincón abandonado
de días y espejos que reflejan el vacío
de los abismos esporádicos.

Se nos pudre la piel en los patios desolados
con adioses con zumo de vinagre
que escuece la sonrisa.

La misera de pensar en el camino de salida
un paso a la vez, un segundo por vez...

El rabo del ojo del huracán maniatado
nos expulsa del momento preciso.

Tintas tenues subrayando tu nombre
en el hálito de la sombra
que baila su paraplégica melancolía.

Absurdos recovecos con tu olor a todas horas
enajenando mis pasiones decaídas.

El tacto se nos marchita de espanto
en un milímetro donde cabe mi sonrisa
y deambula tu voz equivocada.

Pordioseras, las miradas,
afanan para siempres innombrables
que supuran lágrimas celestes transversales.