Un café, por favor.

Recuerdo que aquel día me había invitado a un café. Había mucho sobre qué hablar.

Era una cafetería cualquiera, dentro de una ciudad cualquiera, con grietas, con humo saliendo a bocanadas en cada esquina. Una ciudad que sangra lo mismo cualquier día de año.

En las mesas no había manteles con elefantes, ni siquiera casitas con aire bucólico. Eran azules, pequeñas, apretadas una con otra.

No había tiempo para introducciones cansadas, repetidas, las de siempre. Recuerdo que no levanté la cabeza, no sé si había más gente en la otras mesas azules. Recuerdo que al fondo sonaba Yes it is.

Recuerdo muchas cosas de aquella tarde, de ese día de soledades juntándose, sedimentándose al fondo de mi café cortado.

Recuerdo que todo empezó con el sonar desesperado de mi teléfono. Al otro lado de la línea, al otro lado del mundo... aquella voz. A este lado del mundo aquella sonrisa... aquella necesidad de poner palabras... darlas de la mano y dejarlas bailar un tango, una salsa.

Recuerdo que el día pasó después tan cotidiano, tan pequeño, tan urgente de correr...

Me senté a la mesa, esperando la palabra oportuna para decir lo que tenía que decir, lo que tenía que escuchar. Luego todo discurrió en aleatorio, un vaso en el suelo, un café cayendo por el borde de otra mesa.

No sé si la gente me escuchó hablar, seguro sí. Seguro me recordarán como 'la loca aquella del café, que se hablaba en segunda persona, se contestaba y sonreía'. Da igual.  Yo mientras acomodaba los tumultos que aquella voz dejó sembrados en mis manos...

Me abracé a la vida, sonreí algunas veces más. Recuerdo el último sorbo de mi café, el frío, el que siempre desprecio, pero aquella vez no.

Se acabó la tarde con mi café, era de noche cuando salí de allí.. Recuerdo que llovía...

¿Dónde habré dejado mi impermeable gris?

8 comentarios:

Miguelo dijo...

que bien escribes

Mile Mora A dijo...

Muchas gracias, Miguelo.

Vivian dijo...

Ya sabes que yo siempre me quedo con algo, cuando hablamos de textos porque en la vida real (la de carne y hueso…¿podemos agregar “celulitis”?… sucede todo lo contrario) y esta vez me sabe a mucho ese: Una ciudad que sangra lo mismo cualquier día de año.
Muy bueno Sra de las fajitas de Pollo!
Me gusta el final, tú y tu vacío. Eso sí, creo que Esteban te hubiese llevado a un lugar mejor, sin mesas apretujadas y moscas en la sopa!!!
Las noches de lluvia son buenas para encontrarse a uno mismo, o a todos nuestros YO. También son buenas para los vendedores de paraguas, pero se han ido a dormir.
Eso, que ando “sabihonda y sesuda” …Uff, me sorprendí a mí misma!
Te quiero como siempre, bruja mala.

Mile Mora A dijo...

Yegua, que recién pasé por acá y te vi. ¡Cómo tengo esto abandonado, carajo!
Esteban se volvió al manicomio, dice que le duele la cabeza, seguro se tragó una mosca.

Yo también te quiero, bruja. Gracias por seguir estando, aunque sea a ratitos.
Te extraño, joder.

Vivian dijo...

Un café, por favor!

Vivian dijo...

Oh...¿Y ese chico en la foto de Face? Ay, yo quiero un novio así, con músculos y tatuajes. /&%$·"!·$%%&/((((/&&%$·.

Y me voy ofendidísima jajaja. Pobre Esteban!

Mile Mora A dijo...

Ay, Viv... mirá... es que pasó algo... Una cosa de esas que uno dice 'Nunca en la vida'...

Espero que estés sentada... y agarrada de algo fuerte...

¿Lista?

¡Volví con el papá de Alessandro!

Vivian dijo...

Ay, me acaba de dar un patatús (Y no creo que sea por el vino que estoy tomando) No sé si reírme, o llorar, de la sorpresa! Con razón Ale los tiene como foto de perfil, mi niño, qué feliz debe de estar. ¿Sabes? Pues me alegro! Yo te apoyo en todo, y te apoyo jaja (Al estilo de pollito Matrix) Disfruta, y no repitan los mismos errores, ya estás grandecita pa’ estar con pajarerías, eh. Bue, no sigo ventilando intimides por acá, veré si abro un Face falso que tengo y te agrego.
Disfrutaaa que la vida es corta!

Ahora me acordé de ese refrán: Te quiero y me quedo corto, y si me la corto…¿Pa’ que te quiero? Jiji

Muacks!!
Aún no salgo del impacto, necesito un Clonazepam.