De insomnios y otros parásitos




Voy de calle sin rumbo...
bordeando el vaso del silencio.

Alrededor un eco danza y me da vuelta
entorpeciendo mi andar...
como si de pronto el abismo
me mirara con dulzura,
como si el viento corriera por mis venas...

La melodía decadente de la noche
se marcha sin mí:
yo me quedo con mis brazos,
con los tentáculos de mi mente
atravesando las grietas del fantasma
que soy yo cuando el insomnio
muestra impúdico su corona
y esa mancha de hollín.

Se cierra el hastío en un círculo
indescriptible... francamente repulsivo,
Yo?? Sigo espectral viendo
las agujas del reloj caerse de espanto
a los pies de las lápidas de los sueños.

No cabe una sombra más bajo mi sábana
la habitación da vuelta y vuelta
dejándome vacía...
como si de pronto yo me abandonara
como si al fin lograra huir de mis pies.

Vacilo... titubeo...
me detengo y me arrincono
en la esquina de mi almohada.

Me desvanezco como el deseo
pero quedo presa del aire oscuro.

Cae el vaso al piso...
entonces yo... de nuevo maldigo y lloro.